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Hay un motivo para ir al fisioterapeuta cuando no te duele nada

¿Por qué esperar a estar lesionado para acudir al fisioterapeuta? La labor de prevención es fundamental en la consulta del fisio.Estamos acostumbrados a acudir al fisioterapeuta cuando ya hemos experimentado algún tipo de dolor o molestia

que no nos deja realizar nuestras actividades diarias o deportivas de forma correcta. Pero, ¿deberíamos ir al fisio aun sin tener ningún tipo de molestia? ¿Aunque no nos duela nada? Te explicamos qué es lo que el fisio puede hacer por ti aunque no estés lesionado.

La palabra clave: prevención

Una de las tareas más importantes del fisioterapeuta es la de ayudarnos a prevenir posibles lesiones o patologías, y esto puede hacerlo si vamos a visitarlo antes de estar lesionados. Nuestro fisioterapeuta puede darnos las claves en forma de recomendaciones y de ejercicios que podemos practicar en casa a la hora de cuidar algo tan importante como mantener una postura correcta. La mayoría de dolores de espalda proviene de una mala postura corporal, por lo que visitar al fisio y recibir sus consejos para evitarla es crucial en la prevención.

Además, los fisioterapeutas son profesionales sanitarios que deben promover los hábitos de vida saludables, y esto lo realizan desde su consulta. La fisioterapia no son solo masajes: tu fisio puede indicarte cómo llevar un estilo de vida más activo que te ayude a prevenir lesiones y a tener una mayor calidad de vida.

Una piedra angular en la vida del deportista
En el caso de los deportistas, la visita preventiva al fisioterapeuta cobra un valor especial: este especialista puede indicarnos la mejor manera de preparar una competición o un entrenamiento de modo que no pongamos en riesgo nuestra salud muscular. Datos como cuántos días descansar antes de una competición, cómo proteger nuestras articulaciones al entrenar o cómo recuperarnos correctamente después de una carrera corren de su cuenta.

También son importantes los masajes de descarga, aunque no hayamos sufrido ninguna lesión, a lo largo de nuestro período de entrenamiento. En un corredor amateur, por ejemplo, la visita al fisioterapeuta una vez al mes para realizar un chequeo muscular, relajar la fascia o prevenir una posible fascitis plantar es básica a la hora de poder mantener un buen ritmo de entrenamiento y hacerlo de forma segura.